Por otra parte ya no se tiene certeza del tiempo, es difícil predecir si va haber precipitaciones o si el día va a estar seco y lo que es más grave aún es que en el futuro los efectos que se produzcan van a dejar a miles de personas sin agua potable y los alimentos van hacer más escasos por la desertificación y las sequias que se presenten en la tierra.
Por lo mencionado, es importante ver iniciativas como la del BID, el cual se ha comprometido a otorgar un préstamo por US$250 millones con el propósito de reducir la vulnerabilidad que tiene Colombia frente al cambio climático, puesto que se prevé que entre 2050 y 2060 el nivel del mar suba 40 cm en la costa atlántica y 60 cm en el pacifico, lo cual implica un gran problema para los puertos, las poblaciones cercanas y la vida terrestre existente cerca del mar.
Seguidamente al problema del nivel de las aguas, hay que nombrar otros efectos como las sequias a las que Colombia va a estar sometido, que van a dejar 3.5 millones de hectáreas desertificadas, lo que implica que el área de cultivos se va a reducir y la pobreza y el hambre van a aumentar.
Personalmente creo que este tipo de proyectos son muy buenos para reducir los efectos del cambio climático, pero no son suficientes para dar solución real a este tema, ya que, se necesita de un compromiso por parte de los entes estatales, la empresa privada y la población en general que motive a reducir la contaminación, la emisión de gases y el consumo de los recursos naturales con el fin de que se vean grandes resultados.

